En este blog vas aprender un poco sobre los transtornos de la personalidad, para darle visualización a este tipo de conductas y aprender sobre este grandioso tema.
Generalmente, no es necesario el uso de psicofármacos en el tratamiento de los Trastorno de la Personalidad, excepto en el Trastorno de la Personalidad Límite.
El tratamiento fundamental para los Trastornos de la Personalidad es la psicoterapia.
En la psicoterapia, el paciente se siente acompañado para revisar y curar las heridas de su pasado, a la vez, que comprende los mecanismos de defensa que utilizó en su infancia, y que le ayudaron a sobrevivir en ese momento, pero que en el presente tiene que modificarlos, por otros que le permitan una mayor aceptación de si mismo, y una relación afectiva sana con los demás.
Se requiere la presencia de una alteración de la personalidad no directamente atribuible a una lesión o enfermedad cerebral importante, o a otros trastornos psiquiátricos, que reúna las siguientes pautas:
Actitudes y comportamiento marcadamente faltos de armonía, que afectan por lo general a varios aspectos de la personalidad, por ejemplo, a la afectividad, a la excitabilidad, al control de los impulsos, a las formas de percibir y de pensar y al estilo de relacionarse con los demás.
La forma de comportamiento anormal es duradera, de larga evolución y no se limita a episodios concretos de enfermedad mental.
La forma de comportamiento anormal es generalizada y claramente desadaptativa para un conjunto amplio de situaciones individuales y sociales.
Las manifestaciones anteriores aparecen siempre durante la infancia o la adolescencia y persisten en la madurez.
El trastorno conlleva un considerable malestar personal, aunque este puede también aparecer sólo en etapas avanzadas de su evolución.
El trastorno se acompaña, por lo general aunque no siempre, de un deterioro significativo del rendimiento profesional y social. Para diagnosticar la mayoría de los tipos citados más abajo, se requiere a menudo la presencia de al menos tres de los rasgos o formas de comportamiento que aparecen en su descripción.12
Para diagnosticar la mayoría de los trastornos de personalidad, se requiere la presencia de al menos tres de los rasgos o formas de comportamiento que aparecen en cada descripción. El CIE añade que para las diferentes culturas puede sea necesario desarrollar un conjunto específico de criterios que tenga en consideración las normas, reglas y obligaciones sociales de cada región o cultura.13
El DSM-IV enumera los criterios diagnósticos generales que debe cumplir un trastorno de la personalidad, además de los criterios específicos para cada trastorno de la personalidad en particular:
A. Un patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto. Este patrón se manifiesta en dos (o más) de las áreas siguientes:
Cognición (p. ej., formas de percibir e interpretarse a uno mismo, a los demás y a los acontecimientos).
Afectividad (p. ej., la gama, intensidad, labilidad y adecuación de la respuesta emocional)
Actividad interpersonal.
Control de los impulsos.
B. Este patrón persistente es inflexible y se extiende a una amplia gama de situaciones personales y sociales.
C. Este patrón persistente provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
D. El patrón es estable y de larga duración, y su inicio se remonta al menos a la adolescencia o al principio de la edad adulta.
E. El patrón persistente no es atribuible a una manifestación o a una consecuencia de otro trastorno mental.
F. El patrón persistente no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) ni a una enfermedad médica (p. ej., traumatismo craneal).11
CIE-10
El CIE-10 introduce los diagnósticos específicos de cada trastorno de personalidad con unos criterios de referencia generales que son similares.
Si bien no se conoce la causa precisa de los trastornos de la personalidad, ciertos factores parecen aumentar el riesgo de desarrollar o desencadenar estos trastornos, entre ellos, los siguientes:
Antecedentes familiares de trastornos de personalidad u otras enfermedades mentales
Vida familiar abusiva, inestable o caótica durante la niñez
Diagnóstico de trastorno de la conducta en la niñez
Variaciones en la química y en la estructura del cerebro
Complicaciones
Los trastornos de la personalidad pueden alterar significativamente tanto la vida de la persona afectada como la de las personas que se preocupan por esta. Los trastornos de la personalidad pueden provocar problemas con las relaciones, el trabajo o la escuela, y pueden derivar en el aislamiento social o el consumo abusivo de drogas o alcohol.
La personalidad es la combinación de pensamientos, emociones y conductas que nos hacen únicos. Es el modo en el que ves, comprendes y te relacionas con el mundo exterior, así como el modo en el que te ves a ti mismo. La personalidad se forma durante la infancia y en ella incide la interacción de lo siguiente:
Los genes. Es posible que determinados rasgos de la personalidad se transmitan de padres a hijos mediante los genes heredados. A veces, estos rasgos se llaman tu temperamento.
El entorno. Esto incluye los alrededores en los que creces, los eventos que tuvieron lugar y las relaciones con familiares y otras personas.
Se piensa que los trastornos de la personalidad son provocados por una combinación de estas influencias genéticas y del entorno. Es posible que los genes te hagan vulnerable a desarrollar un trastorno de la personalidad, y una situación de la vida puede desencadenar el desarrollo.
Los trastornos de la personalidad pertenecientes al grupo C se caracterizan por pensamientos o comportamientos de ansiedad o temor. Incluyen el trastorno de la personalidad por evitación, el trastorno de la personalidad dependiente y el trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva.
Trastorno de la personalidad por evitación
Sensibilidad excesiva a las críticas y al rechazo
Sentimiento de ser inadecuado, inferior o desagradable
Evasión de las actividades laborales que implican contacto interpersonal
Inhibición, timidez y aislamiento en el plano social; evitar las actividades nuevas o reunirse con extraños
Timidez extrema en situaciones sociales y en las relaciones personales
Temor a la desaprobación, a pasar vergüenza o a hacer el ridículo
Trastorno de la personalidad dependiente
Dependencia excesiva de los demás y sentir la necesidad de que alguien te cuide
Conducta sumisa o apegada hacia los demás
Temor a tener que cuidarte o defenderte tú mismo si te dejan solo
Falta de confianza en ti mismo, necesidad de consejos excesivos y de la confirmación de los demás para tomar incluso decisiones de poca importancia
Dificultad para iniciar o llevar a cabo proyectos solo debido a la falta de confianza en ti mismo
Dificultad para expresar desacuerdo con los demás, por temor a la desaprobación
Tolerancia hacia tratos abusivos o inadecuados, incluso cuando existen otras opciones
Necesidad urgente de comenzar una nueva relación cuando ha terminado otra
Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva
Preocupación por los detalles, el orden y las normas
Perfeccionismo extremo, que genera disfunción y angustia cuando no se logra la perfección, por ejemplo, sentirse incapaz de finalizar un proyecto porque no se pueden cumplir las propias normas estrictas
Deseo de controlar a las personas, las tareas y las situaciones; incapacidad para delegar tareas
Negarse a reunirse con amigos o a hacer actividades placenteras debido a un compromiso excesivo con el trabajo o con un proyecto
Incapacidad para desechar objetos rotos o inútiles
Rigurosidad y obstinación
Inflexibilidad en cuanto a la moral, la ética o los valores
Estricto, control mezquino del presupuesto y los gastos
El trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva no es lo mismo que el trastorno obsesivo-compulsivo, un tipo de trastorno de ansiedad.
A continuación agregaremos una imagen y un vídeo relacionado con el tema.
Los trastornos de la personalidad pertenecientes al grupo B se caracterizan por pensamientos o comportamientos dramáticos, excesivamente emotivos o impredecibles. Incluyen el trastorno de personalidad antisocial, trastorno límite de la personalidad, el trastorno histriónico de la personalidad y trastorno narcisista de la personalidad.
Trastorno de personalidad antisocial
Indiferencia hacia las necesidades o los sentimientos de los demás
Mentiras, robos, uso de apodos, estafas constantes
Problemas legales recurrentes
Violación constante de los derechos de los demás
Comportamiento agresivo, a menudo violento
Indiferencia hacia la seguridad propia y de los demás
Conducta impulsiva
Irresponsabilidad constante
Falta de remordimiento por el comportamiento
Trastorno límite de la personalidad
Conducta impulsiva y riesgosa, como tener relaciones sexuales sin protección, involucrarse en apuestas o tener atracones
Imagen personal inestable o frágil
Relaciones inestables e intensas
Cambios en el estado de ánimo, a menudo como reacción al estrés interpersonal
Conductas suicidas o amenazas de autolesión
Temor intenso a estar solo o a ser abandonado
Sentimientos de vacío continuos
Ataques de ira frecuentes e intensos
Paranoia intermitente relacionada con el estrés
Trastorno histriónico de la personalidad
Búsqueda constante de atención
Excesivamente exaltado, drástico o provocativo en el plano sexual, con el objetivo de captar la atención
Discurso espectacular con opiniones fuertes, pero con pocos hechos o detalles para respaldarlas
Fácilmente influenciable
Emociones poco profundas que cambian rápidamente
Preocupación excesiva por la apariencia física
Pensamiento de que las relaciones con los demás son más cercanas que lo que en realidad son
Trastorno narcisista de la personalidad
Creencia de que eres especial y más importante que los demás
Fantasías sobre el poder, el éxito y la atracción
Incapacidad para reconocer las necesidades y los sentimientos de los demás
Exageración de logros o talentos
Expectativa de elogios y admiración constantes
Arrogancia
Expectativas no razonables de favores y ventajas, a menudo aprovechándose de los demás
Envidia hacia los demás o creencia de que los demás te envidian
A continuación agregaremos una imagen y un vídeo relacionado con el tema.
Los trastornos de la personalidad pertenecientes al grupo A se caracterizan por pensamientos o comportamientos excéntricos o extraños. Incluyen el trastorno paranoide de la personalidad, trastorno esquizoide de la personalidad y trastorno esquizotípico de la personalidad.
Trastorno paranoide de la personalidad
Desconfianza y sospecha generalizadas hacia los demás y sus motivos
Creencia injustificada de que los demás intentan dañarte o engañarte
Sospecha injustificada de la lealtad o la fiabilidad de los demás
Vacilación al confiar en los demás debido al temor no razonable de que usarán la información en tu contra
Percepción de comentarios inocentes o situaciones no intimidantes como si fuesen insultos o ataques personales
Reacción hostil o de furia a los insultos o desaires percibidos
Tendencia a guardar rencor
Sospecha injustificada y recurrente de que el cónyuge o la pareja sexual es infiel
Trastorno esquizoide de la personalidad
Falta de interés en las relaciones sociales o personales; preferencia por la soledad
Amplitud limitada de las emociones
Incapacidad para disfrutar la mayoría de las actividades
Incapacidad para captar las señales sociales normales
Aparentar ser distante o indiferente
Poco interés o interés nulo en las relaciones sexuales
Trastorno esquizotípico de la personalidad
Vestimenta, pensamientos, creencias, discurso o conductas peculiares
Experiencias perceptivas extrañas, como escuchar que alguien susurra tu nombre
Falta de expresión emocional o respuestas emotivas inadecuadas
Ansiedad social y falta de relaciones cercanas o incomodidad con dichas relaciones
Respuesta indiferente, inadecuada o suspicaz a los demás
«Pensamiento mágico» (creer que puedes ejercer influencia en personas y acontecimientos con el pensamiento)
Creencia de que determinados incidentes o acontecimientos casuales tienen mensajes ocultos exclusivos para ti.
A continuación agregaremos una imagen y un vídeo relacionado con el tema.
Los tipos de trastornos de la personalidad se dividen en tres grupos, sobre la base de características y síntomas similares. Muchas personas que presentan un trastorno de la personalidad también tienen signos y síntomas de, al menos, un trastorno de la personalidad más. No es necesario que se manifiesten todos los signos y síntomas enumerados para que se diagnostique un trastorno.
A continuación agregaremos una imagen y un vídeo relacionado con el tema.
Un trastorno de personalidad es un tipo de trastorno mental en el cual tienes un patrón de pensamiento, desempeño y comportamiento marcado y poco saludable. Una persona con trastorno de personalidad tiene problemas para percibir y relacionarse con las situaciones y las personas. Esto causa problemas y limitaciones importantes en las relaciones, las actividades sociales, el trabajo y la escuela.
En algunos casos, es posible que no te des cuenta de que tienes un trastorno de personalidad porque tu manera de pensar y comportarte te parece natural. Y es posible que culpes a los demás por los problemas que tienes.
Los trastornos de personalidad generalmente comienzan en la adolescencia o la adultez temprana. Existen muchos tipos de trastorno de personalidad. Algunos tipos se vuelven menos obvios en el transcurso de la mediana edad.
A continuación agregaremos una imagen y un vídeo relacionado con el tema.